Y en un abrir y cerrar de ojos, se me fué un año de mi vida.

Guau. Eso es todo lo que puedo decir cuando pienso en lo rápido que puede pasar el tiempo cuando uno la esta pasando bien. 11 meses. ONCE! I know, estuve desaparecidísima, y no escribí nada en dos meses enteros. Me disculpo ante mis lectoras 🙂

Que les puedo decir. En este tiempo estuve intentando aprovechar al máximo mi tiempo para sacarle jugo este viaje. Tuve mis dos semanas de vacaciones (bien merecidas) en julio, y decidí pasarlas en Miami, junto a dos de mis mejores amigas de Argentina (que justo coincidió nuestra fecha de viaje) y mejor no pudo haber sido. Ahora estoy bronceada, mas delgada (si! bajé 2 kg y medio, yay!) y disfrutando del calor de verano.

   

   

Tengo que admitir que me costó bastante volver a la rutina después de semejante break en la playa. 15 días sin mover el culo de la reposera desacostumbra a cualquiera. Levantarme nuevamente a las 7 am fue súper difícil, y ni les cuento el efecto que tuvo el volver a ver a mis amigas de nuevo en mi! Volver a tenerlas ahí con migo, charlar y hacer bromas, salir a comer y compartir cosas con ellas me hizo pensar en lo mucho que extrañaba todo eso. Y por primera vez en meses, sufrí mi último ataque de extrañitis cuando volví a mi vida de Au Pair.

Pero eso de querer volver a Argentina no tardó mucho en irse. Para ser sincera, duró unos 4 o 5 días como mucho. Después de eso, mi mente se puso en modo de negación cuando me di cuenta de lo poco que me queda por delante. Ui! todo lo que me queda por hacer! Mi bucket list que tengo pegada en la puerta de mi closet no tenía ni la mitad de las cosas chequeadas! Y me dediqué, por supuesto, a tachar las cosas que obviamente ya no iba a ser posible que se cumplan (como dar la bienvenida al 2015 en el Times Square 😦 ).

También hice mi última escapadita de fin de semana con unas amigas, y nos fuimos a conocer a Annapolis, la capital de Maryland, a unos 45 minutos de D.C. Pasamos un día en la playa (Sandy Point Beach) y paseando por el downtown harbor. Un viajecito que valió la pena hacer antes de irme.

   

   

A mis peques les tengo tanto cariño que no puedo imaginarme como van a ser mis días sin ellos. En este último tiempo se armó un lazo afectivo muy grande entre nosotros. Yo los veo como si fueran mis hermanitos pequeños que nunca tuve, y yo para ellos soy su hermana mayor. No quiero olvidarme ni de sus voces, ni de sus caritas, ni de sus expresiones y personalidades. Así que en cada oportunidad que tengo, saco la cámara y tomo todas las fotos y videos que puedo.

Y qué mejor recuerdo para llevarse que un gran scrapbook?? Ya vengo gastándome una gran parte de mi sueldo en Michaels, armando no solo un álbum para mí, sino que se me ocurrió hacer uno con los chicos para regalarle a mi Host Family antes de irme.

Los regalos son todo un tema también en este momento. Hay que llevar regalos a mi gente de Argentina y también dejar regalos por acá. Mamá, papá, hermana, amigas, mejores amigas, vecinos, tíos, abuelos, primos, etc. Todo el mundo quiere sentir que fue extrañado durante mi año de intercambio.

Así que aqui estoy, a solo 2 semanas y media de que se me acabe el año. Y por mas que lo repita un millón de veces, no caigo en que esto esté pasando. Mi madre viene de visita mañana, de nuevo (anda en la casa de mi hermana en NJ y viene a pasar el fin de semana para conocer a mi HF) y el 28 viene mi papá! Tanto que lo extraño al viejo. Y vamos a hacer un road trip por toda la ruta 66 durante el Grace-month period. Terminamos en San Francisco, y ahi termina mi aventura.

Dios mio, no quiero que ese día llegue nunca. No quiero que el 1 de Septiembre llegue. No quiero terminar esto. NO QUIERO!! Chau, me voy a llorar.

PD: Por otro lado, tengo un poco de ganas de volver a mi vida real. A estudiar y hacer algo que sirva para mi futuro. Prometo hacer al menos un update de mi viaje por la ruta, y obviamente un post de cierre, para despedirme de mi blog, y las bloggeras que me siguen. Si puedo, escribiré más. Pero no quiero prometer nada, me conozco, y si la paso tan bien como ahora, ni se me va a cruzar por la cabeza prender la laptop y ponerme a escribir.

Desde mi habitación en el basement de mi casa amarilla en Chevy Chase, se despide una vez mas de ustedes esta Au Pair desesperada porque en un abrir y cerrar de ojos, se le fue un año de su vida (uno de los mejores) antes de que se diera cuenta.

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